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24 de febrero de 2012

Me dices, amor

Y yo, amor, que ya no leo

las líneas de tus manos en mi nuca.

Que no deshojo, amor, por desgana

tu vientre, la corola insobornable

de tus caderas.

Que esquivo, amor, tus empeños,

al volver a casa,

cada día tus pliegues.

—Hoy para la cena, peces muertos—

me dices. Y yo no digo nada, amor.

—Hace poco, o mucho, no sé,

estaban vivos, muy vivos…— me dices.

—…los peces. Cómo yo. Cómo tú—

eso me dices, amor. Eso me dices.

24 de enero de 2012

Imagino Nueva York













A Babe Levy le gusta correr por Central Park.
A Bebe Levy le duelen las piernas.
El Señor Sherman encuentra a su vecina muerta,
medio desnuda, en un callejón de Manhattan.
Frente al escaparate de Tiffany´s
una mujer vestida de rojo
moja pétalos de margarita en una cocacola.
Llueve en Times Square cuando Harry
le pregunta angustiado a un policía,
porqué baja tan oscuro el Hudson,
porqué Sally no le aguanta la mirada.
Ya viejo y sin ideas, Isaac Davis descubre
que sólo en París, bajo el Pont Neuf
sobreviven las musas.
Gordon Gekko superó un cancer.
Gordon Gekko vende Hamburguesas doble
en un puesto ambulante de Staten Island.
¿A alguien le sorprende que Travis
regalara su taxi amarillo a un limpiabotas?
Imagino Nueva York.
Imagino que cada noche
en una habitación del Hotel Chelsea
Sid y Nancy se miran a los ojos
un minuto antes y después
de cada puñalada.

1 de diciembre de 2011

Reptiles

Lo difícil no es mudar de piel.

Reemplazar la funda de un colchón
cuando huele mal
o nos molestan las arrugas
debe ser parecido

El problema está
en con la piel que desechamos
perdemos para siempre
las caricias
el roce y la esencia
de todos los cuerpos
que durmieron en ella

14 de noviembre de 2011

Obviedades

Las mujeres y los hombres
de Haití,
Somália o Bangla Desh
apenas se dan
besos
de amor.

Con hambre,
las boca son desiertos,
los labios
dunas

7 de enero de 2011

Despistes

Cada mañana
Pierdo mi anillo
Entre tu pelo
Entre tu frente y tu nuca
Luego olvido tu nombre
Olvido tu edad
Mi anillo,
Olvido tu pelo
Tu frente, tu nuca
No lo puedo evitar
Soy así
Un despistado peligroso
Un perfecto idiota
Así que cada noche
Te pido perdón
Por todas esas cosas
Como un niño
Mirando hacia el suelo
Y siempre sonríes
Me acaricias
Indulgente
Y pierdes tu anillo
Entre mi pelo
Entre mi frente y mi nuca

3 de noviembre de 2010

Presentacion de: Ovejas esquiladas, que temblaban de frío




El próximo miércoles 10 de noviembre, a las 20 horas, se presentará el poemario Ovejas esquiladas, que temblaban de frío (Bartleby Editores. 2010), de Gsús Bonilla. Junto a el estaran Marta Sanz, Carlos Salem y Valentina Trio. Desde aquí le deseo mucha suerte a Gsús. Allí estaré para dar calor a esas ovejas frioleras. Un poema:



CUARTO DE E.G.B.

A david gonzález, POETA



nos despiojaban

cuando lo que teníamos

eran pulgas -malas pulgas



-aquellos tíos tan listos

desconocían por completo

que nuestra sangre era azul

puesto que éramos príncipes,

miserables, pero príncipes.



y lo peor de todo,

aquellos tíos tan listos

tampoco sabían

que entre parásitos

siempre

hubo

clases.



OVEJAS ESQUILADAS, QUE TEMBLABAN DE FRÍO, ya está disponible en librerías.

26 de septiembre de 2009

Nuevo Poemario de Francisco Cenamor 'CASA DE AIRE'

(Casa de aire, de Francisco Cenamor(Ediciones Amargord, Madrid, 2009).

Prólogo del escritor iraquí Muhsin Al-Ramli al

Francisco Cenamor nos presenta, después de tres libros ya editados, un texto compacto, más trabajado de lo que tenía por costumbre hasta ahora. Sus anteriores textos, en los que ya aparece con fuerza su voz poética, forman parte, sin duda, de ese aprendizaje en el que unos y otros le hemos visto esforzarse en los últimos años. Pero de ese periodo anterior nos quedamos con esa ternura, a veces inocente, con la que trata a los seres humanos en sus poemas.Al leer este último poemario he descubierto la importancia que tiene para él la imagen, la mirada, lo que se ve y cómo eso que vemos nos transmite cierta idea de relación, entre los humanos entre sí, y entre estos y la creación. No en vano podemos apreciar diferentes formas relacionadas con lo visual en cada uno de los libros que componen este texto.La primera parte, de título igual al libro, Casa de aire, es una verdadera exposición fotográfica, la vida cotidiana de una mujer que vive en la calle contada a través de treinta y tres imágenes, transformadas en palabra en una serie de poemas muy cortos y despojados de adorno. Sin duda se nota aquí la influencia de poetas como Luis Luna, de quien no oculta haber aprendido mucho en los últimos años.Después de recorrer esta exposición, nos traslada, en Ríos de gente, al cine; pero al cine en pequeñas dosis, al cortometraje. Veinticuatro pequeñas historias en las que vuelve a retratar la vida cotidiana de los seres humanos con esa ternura de sus primeros libros, pero en poemas, esta vez, más elaborados y breves. El tiempo, esa otra constante en su poesía, es protagonista de toda esta segunda parte, hasta aparecer incluso en los títulos de los poemas. La ausencia de horas exactas, cuartos o medias, nos da idea de cierta aleatoriedad del acontecer humano. En esta sección del poemario nos encontramos con técnicas que más tienen que ver con el microrrelato que con la poesía: es una apuesta.Y finaliza el libro con el teatro: cinco poemas que son los cinco actos de la Última función, una representación en la que la obra dramática se funde con la vida, hace que el espectador o espectadora sea interpelado por los actores que muestran sus personajes. El público, frente a la obra de arte, aparece con fuerza intuyéndola, haciéndola suya: otra de las constantes preocupaciones del autor cuando se pone a escribir.Francisco Cenamor, siempre cercano y activo, ha sabido hacerse un pequeño hueco en la poesía, tal vez más por su proceso, por ese querer aprender con el que se ha acercado a los poetas más jóvenes, a los de su generación, a los más experimentados y a los clásicos. En ocasiones, claro, por su obra. Este es un buen momento para que comience a ser valorado, sobre todo, por su obra.
Para leerlo, pedidlo en vuestra librería habitual. Si no os lo consiguen (las distribuidoras suelen decir que están agotados los libros de poesía para no distribuirlos a pesar de que las editoriales les pagan para ello), se puede solicitar por correo a francisco.cenamor@gmail.com.