3 de enero de 2011

Blog de Juan Pedro Rodriguez


¿Cuántas víboras cabrán en este morral?



Juanpe es mi amigo, y este es su nuevo Blog:

http://cuantasviborascabranenestemorral.blogspot.com/

Juan Pedro opina esto de si mismo:


Bio-traicion

Juan Pedro Rodríguez, ¿misántropo?, seguro; ¿seguro?, seguro. ¿“Sociópata”?, a veces; y... ¿escritor?, sí, siempre, bueno a ratos, no sé. Juntasílabas tal vez, coseletras, apilafrases, borroneador de folios maltrechos.
Sus obras más célebres fueron devoradas, por el detergente de lo correcto, de las chapas verdes de formica de los pupitres de escuelas rancias, de las puertas de las letrinas con olor a meado. Desterradas en fondos de armarios, cubiertas de pelusas blancuzcas, en cartulinas de colores dentro de carpetas siempre vacías. Quemadas en la hoguera del obligado olvido, sobres, sellos y pliegos de papel sin rayas garabateados de apariencias.
Nunca aprenderá a moverse por este mundo como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil (¡qué grande eres Cortázar!). Y nunca llegará a tiempo para darte un beso de buenas noches. Un beso que hace siglos dejó de prometer.



Y escribe cosas como esta:

Devolver al remitente

–Me llamo Sergio, cabrón hijo de puta. Sergio Palacios y vivo aquí, en esta casa, en la calle Camilo José Cela, 7. ¿Dónde está mi wii?, ¿dónde está mi wii?
Sergio se siente grande, poderoso, fuerte. Es una sensación nueva, él nunca antes había dicho palabrotas. Había oído a los mayores decirlas; ahora entendía porqué. Se siente bien, jodidamente bien.
–¿Dónde está mi wii, cabronazo? Dame el teléfono de los otros dos hijos de puta. No sales de aquí hasta que me traigan mi wii. Lo ponía bien clarito en la carta.
Un Melchor, con las manos y los pies atados, incapaz de pronunciar una palabra, lloriquea, tirado en el suelo frente al niño. Le duele tremendamente la cabeza y nota el calor de su sangre bajo la nuca.
Sergio, al ver que Melchor no cumple su deseo, agarra, otra vez, el bate de béisbol que le acaban de traer a su hermano mayor. Lo levanta por encima de su cabeza y, girando el cuerpo, golpea, lo más fuerte que puede, la cara del rey mago. La barba y la peluca salen disparadas al otro extremo del salón. El bate cae de las manos de Sergio que ahora, muy asustado, no sabe qué hacer, viendo como su padre escupe los dientes en la alfombra.



En fin, que los Reyes Magos se porten bien con vosotros y sobre todo, que el 2011 venga atestado de salud y cordura.

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3 comentarios:

  1. Jejeje, brutal, habrá que echar un vistazo a ese blog, joder qué ganas de hacer eso alguna vez, y eso que yo solía tener mi lote de airgamboys puntualmente.

    Un abrazo para los dos.

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  2. Pues a mi jamas me trajeron el Scalextric y eso aun no se lo he perdonado.
    Un abrazo, my friend.

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  3. Por suerte para ellos, y para alguno más, a mí nunca me trajeron el bate de béisbol.
    Aunque, esperad un momento, ¿qué habrá en ese paquete alargado que está apoyado en el árbol?, ¿queréis venir a jugar conmigo?

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