9 de enero de 2011

Encantos (V) - Blog Literario de Mª Jesus Silva (Ada)

Reseña de: MARÍA JESÚS SILVA (Enbuscadeotrasitacas.blogspot.com)

Andrés Portillo nos presenta una novela en la que el personaje central es ese hombre sin gracia, que vive en el desencanto la mayoría del tiempo, que un día encuentra cierto encanto por un tiempo, y que después vuelve al desencanto habiendo perdido varias cosas en el trayecto. Este podría ser el resumen de la novela. Andrés Portillo nos caracteriza a Camilo, como un hombre introvertido y solitario, tímido. Alguien a quien no le gusta su vida en exceso, pero que tampoco le disgusta, y así camina dejándose llevar, sin hacer nada para cambiarla. Apegado a la figura de su madre hasta el extremo, a sus enseñanzas que se repite de una manera compulsiva y le bombardea la conciencia cada vez que se aleja de ellas.
-Lo más importante en esta vida es que nadie pueda señalarte con el dedo por ser un golfo. Yo soy una mujer decente, y tú tienes que ser un hombre decente para que todos te respeten. (pág, 37)
Hay un cierto paralelismo con el complejo de Edipo, no llega a estar enamorado de la madre, pero sí junto a ella encuentra la estabilidad, el orden, la moralidad, el afecto, el consuelo que necesita dentro de su vida. Sin ella se siente perdido, desamparado, desprotegido.
Existen varios giros en la novela, aunque es una historia lineal dentro del flash back en la que se desarrolla. Uno de ellos es cuando en la vida de Camilo aparece Paula, la mujer que le conducirá por varios caminos nunca transitados, le arrastra al deseo y a las dudas. Andrés Portillo nos describe muy bien los sentimientos que desbordan a este personaje simple, lleno de miedos, al que sin embargo nos vamos apegando de una manera salvadora. Cualquiera podríamos ser Camilo. Le trata con tanta sencillez, que no podemos dejar de amarle, de rescatarle.
Nuevo giro acertado es el hecho fulminante que se desarrolla en torno a la figura materna, y que hila con las recomendaciones que ésta le hizo respecto a su relación con Paula.
El último giro nos conduce al final de la novela. Es el cambio de personalidad de Paula. Nos desnuda al personaje de una forma brutal, sin artificios. La falsedad y el propósito cruel inicial empiezan a cobrar realismo mientras todo se desmorona de manera irrevocable. De nuevo la conciencia actúa de magnetofón en la cabeza de Camilo, de eco que se expande, suponemos, para el resto de su vida.
El lenguaje que utiliza el autor es perfecto para poner voz a la vida de este personaje que parece una línea plana dentro de un desfibrilador. Utiliza una prosa muy cuidada gramaticalmente, fusionando recursos líricos en varios puntos para describir imágenes creando espacios poéticos.
-Mi madre parecía un glaciar, las palabras salían de su boca como si fueran cristales de escarcha. Seguía con los ojos perdidos en la luz, enrojecidos, aún no se había dignado mirarme a la cara. (pág, 59)
También nos descubre imágenes de alto contenido erótico, tanto heterosexual como lésbico, muy bien confeccionadas, lentas, detalladas, voyeristas. Sexo, pasión y amor.
Nada más sencillo que contar el argumento de esta historia que podría ocurrirnos a cualquiera, nada más difícil que resolverlo sin caer en dramas de culebrón. Andrés Portillo lo consigue y te sumerge de principio a fin en el encanto y el desencanto de ese hombre sin gracia.

MARÍA JESÚS SILVA

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